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martes, 26 de abril de 2011

Una estrella de mar

Cierto día, caminando por la playa, reparé en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez. Tan pronto como me aproximé, me di cuenta de que lo que el hombre agarraba eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al mar.

Intrigado, le pregunté sobre lo que estaba haciendo, y él me respondió:

- Estoy lanzando estas estrellas marinas nuevamente al océano. Como ves, la marea es baja, y estas estrellas han quedado en la orilla; si no las arrojo al mar, morirán aquí por falta de oxigeno.

- Entiendo- le dije-, pero debe de haber miles de estrellas de mar sobre la playa… No puedes lanzarlas todas. Son demasiadas. Y quizá no te des cuenta de que esto sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa. ¿No estás haciendo algo que no tiene sentido?

El nativo sonrió, se inclinó y tomó una estrella marina; y mientras la lanzaba de vuelta al mar, me respondió:

- ¡Para ésta sí tiene sentido!

martes, 14 de septiembre de 2010

"Leyenda"

Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando declina el día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen.

Abel contestó:

-¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes.

-Ahora sé que en verdad me has perdonado -dijo Caín-, porque olvidar es perdonar. Yo trataré también de olvidar.

Abel dijo despacio:

-Así es. Mientras dura el remordimiento dura la culpa.

Jorge Luis Borges

domingo, 25 de abril de 2010

La historia de Pepe

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba, el respondía: "Me va de maravilla, no podría estar mejor".

Era un gerente único porque tenía varias camareras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las camareras seguían a Pepe era por su actitud. Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.

Ver este esta forma de actuar realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Pepe y le pregunte: “No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo ¿Cómo lo haces?”

Pepe respondió: "Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Pepe, tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida".

- “Si, claro, pero no es tan fácil”- protesté.

-"Sí lo es"- dijo Pepe. "Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal humor. En resumen, TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".

Reflexioné en lo que Pepe me dijo... Poco tiempo después, dejé la industria hotelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe cuando tenía que hacer una elección en la vida.

Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados.

Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo... Me encontré con Pepe seis meses después del atraco y cuando le pregunté como estaba, me respondió: "Estoy de maravilla, no podría estar mejor"

Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó: "lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir". Yo, le pregunté si sintió miedo, y el continuó… "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: "es hombre muerto." Supe entonces que debía tomar una decisión. Uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité: - "Si, a las balas" - Mientras reían, les dije: "estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".

Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, La ACTITUD, al final, lo es todo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Vivir como las flores…

- Maestro, ¿qué debo hacer para no enfadarme? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.

- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.

- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. - Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.


Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse… Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien. Esto es vivir como las flores.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Los deseos negativos

El Discípulo le dijo al maestro:


- He pasado gran parte del día pensando cosas que no debía pensar, deseando cosas que no debía desear, haciendo planes que no debía hacer.


El maestro invitó al discípulo a dar un paseo por el bosque cercano de su casa.


Por el camino, señaló una planta y le preguntó al discípulo si sabía q era…


- Belladona - respondió el discípulo - Puede matar al que coma sus hojas...


- Pero no puede matar al que simplemente la contempla - dijo el maestro - De la misma manera los deseos negativos no te pueden causar daño alguno si no te dejas seducir por ellos...

martes, 12 de enero de 2010

Parábola del rico y el espejo

Se cuenta que una vez un hombre muy rico fue a pedirle un consejo a un rabino...

El rabino lo tomó de la mano, lo acercó a la ventana y le dijo:

- Mira. El rico miró por la ventana a la calle.

- El rabino le preguntó:- ¿Qué ves?

El hombre le respondió: - Veo gente.

El rabino volvió a tomarlo de la mano y lo llevó ante un espejo y le dijo:

- ¿Qué ves ahora?

- El rico le respondió:

-"Ahora me veo yo".

-"¿Entiendes?, dijo el rabino.

En la ventana hay vidrio y en el espejo hay vidrio. Pero el vidrio del espejo tiene un poco de plata.

Y cuando hay un poco de plata uno deja de ver gente y comienza a verse solo a sí mismo".

jueves, 31 de diciembre de 2009

Qui són els Reis Mags?

Tot just el seu pare s’havia assegut a l'arribar a casa, disposat a escoltar, com tots els dies, el que la seva filla li explicava, les seves activitats al col·legi... De sobte, en veu una mica baixa, com amb por, li va dir:

- Papa...

- Si filla, diga'm.

- Escolta, vull... que em diguis la veritat.

- És clar, filla. Sempre te la dic -va respondre el pare una mica sorprès-.

- És que... -va dubtar la Júlia-.

- Digues-me, filla, digues-me.

- Papa, existeixen els Reis Mags?

El pare de la Júlia es va quedar mut, va mirar a la seva dona, intentant descobrir l’origen d’aquella pregunta, però només va poder veure un rostre tan sorprès com el seu, que el mirava igualment.

- Les nenes diuen que són els pares. És veritat?

- La nova pregunta de la Júlia el va obligar a tornar la mirada cap a la nena i empassant-se saliva, li va dir:

- I tu què creus, filla?

- Jo no sé papa, que si i que no. D’una banda em sembla que si que existeixen, perquè tu no m’enganyes; però, com que les nenes diuen això.

- Mira, filla, efectivament són els pares els que posen els regals però...

- Llavors és veritat? -va tallar la nena amb els ulls humitejats-. M’heu enganyat!

- No, mira, mai t'hem enganyat perquè els Reis Mags si que existeixen -va respondre el pare agafant amb les seves dues mans la cara de la Júlia-.

- Llavors no ho entenc papa.

- Asseu-te Júlia, i escolta aquesta història que et vaig a explicar perquè ja ha arribat l'hora que puguis comprendre-la -va dir el pare, mentre assenyalava amb la mà el seient al seu costat-.

- La Júlia es va asseure entre els seus pares ansiosa d'escoltar qualsevol cosa que la tragués del seu dubte, i el seu pare es va disposar a narrar el que per a ell era, la veritable història dels Reis Mags:

Quan el Nen Jesús va néixer, tres Reis que venien d'Orient guiats per una gran estrella es van apropar al Portal per a adorar-lo. Li van dur regals en prova d'amor i respecte, i el Nen es va posar tan content i semblava tan feliç, que el més ancià dels Reis, Melcior, va dir:

- És meravellós veure tan feliç a un nen! Hauríem de dur regals a tots els nens del món i veure el feliços que serien.

- Oh, sí! -va exclamar Gaspar-. És una bona idea, però és molt difícil de fer. No serem capaços de poder dur regals a tants milions de nens com hi ha en el món.

Baltasar, el tercer dels Reis, que estava escoltant als seus dos companys, amb cara d'alegria, va comentar:

- És veritat que seria fantàstic, però en Gaspar té raó i, encara que som mags, ja som ancians i ens resultaria molt difícil poder recórrer el món sencer lliurant regals a tots els nens. Però seria tan bonic!

- Els tres Reis es van posar molt tristos al pensar que no podrien realitzar el seu desig. I el Nen Jesús, que des del seu pobre llitet semblava escoltar-los molt atent, va somriure i la seva veu es va escoltar en el Portal:

- Sou molt bons, benvolguts Reis Mags, i us agraeixo els vostres regals. Us ajudaré a realitzar el vostre bell desig. Digueu-me: què necessiteu per a poder dur regals a tots els nens?

- Oh! necessitaríem milions i milions de patges, gairebé un per a cada nen, que poguessin dur al mateix temps a cada casa els nostres regals, però no podem tenir tants patges, no n'existeixen tants.

- No us preocupeu per això -va dir el Nen-. Jo us en donaré, no un, sinó dos patges per a cada nen que hi ha al món.

- Seria fantàstic! Però, com és possible? -van dir alhora els tres Reis Mags amb cara de sorpresa i admiració-.

- Digueu-me, no és veritat que els patges que us agradaria tenir han d'estimar molt als nens?
- Sí, és clar, això és fonamental - van afirmar els tres Reis-.

- I, no és cert que aquests patges haurien de conèixer molt bé els desitjos dels nens?

- Si, si. Això és el que exigiríem a un patge -van respondre cada vegada més entusiasmats els tres-.

- Doncs digueu-me, benvolguts Reis: hi ha algú que estimi més als nens i els conegui millor que els seus propis pares?

Els tres Reis es van mirar assentint i començant a comprendre el que el Nen Jesús estava planejant, quan la seva veu, de nou es va tornar a escoltar:

- Ja que així ho heu volgut i perquè en nom dels Tres Reis Mags d'Orient tots els nens del món rebin alguns regals, JO ordeno que per Nadal, commemorant aquests moments, tots els pares es converteixin en els vostres patges i que, en el vostre nom i de la vostra part, regalin als seus fills els regals que desitgin. També ordeno que, mentre els nens siguin petits, el lliurament de regals es faci com si ho fessin els propis Reis Mags. Però quan els nens siguin suficientment grans per a entendre això, els pares els explicaran aquesta història i a partir de llavors, cada Nadal, els nens faran també regals als seus pares en prova d'afecte. I recordaran que gràcies als Tres Reis Mags tots són més feliços.

Quan el pare de la Júlia va haver acabat de narrar aquesta història, la nena es va aixecar i fent un petó als seus pares va dir:

- Ara si que ho entenc tot papa. I estic molt contenta de saber que m'estimeu tant i que no m'heu enganyat.

I corrent, es va dirigir a la seva habitació, tornant amb la seva guardiola a la mà mentre deia:

- No sé si en tindré prou per a comprar-vos algun regal, però l'any que ve ja guardaré més diners.

I tots es van abraçar mentre, des del Cel, els Tres Reis Mags contemplaven l'escena tremendament satisfets.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El saco de carbón

Un día, Jaime entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto.

Su padre, lo llamó y Jaime lo siguió, diciendo muy irritado:

- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedro no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!

Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:

- El estúpido de Pedro me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que enfermara para que no pudiera ir más a la escuela.

El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón, el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:

- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedro y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.

El niño se lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones… pero como el tendedero estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.

Cuando el padre regresó le preguntó:

- Hijo ¿Qué tal te sientes?

- Cansado pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.

El padre tomó al niño de la mano y le dijo:

- Ven conmigo quiero mostrarte algo.

Lo colocó frente a un espejo en el que se pudo ver todo entero… ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:

- Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros mismos.


Ten mucho cuidado con tus pensamientos, porque ellos se transforman en palabras.

Ten mucho cuidado con tus palabras, porque ellas se transforman en acciones.

Ten mucho cuidado con tus acciones, porque ellas se transforman en hábitos.

Ten mucho cuidado con tus hábitos, porque ellos moldean tu carácter.

Y ten mucho cuidado con tu carácter, porque de él dependerá tu destino.

viernes, 23 de octubre de 2009

Una historia china: el caballo

Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas.

Cuando sus vecinos deploraron la mala suerte que había tenido al perder el caballo, él les respondió:

-¿Buena suerte?, ¿mala suerte? ¿Quién sabe?

Una semana después, el caballo regresó trayendo consigo una manada de caballos salvajes.
Entonces sus vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte, y éste les respondió:

-¿Buena suerte?, ¿mala suerte? ¿Quién sabe?

Cuando el hijo del labrador intentó domar a uno de aquellos caballos salvajes, se cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir:

-¿Buena suerte?, ¿mala suerte? ¿Quién sabe?

Unas semanas mas tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones.

Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte?, ¿mala suerte? ¿Quién sabe?


Para reflexionar…
¿Suelo tender a ver las cosas en positivo o en negativo?
¿Alguna “desgracia” en mi vida se ha convertido en “oportunidad”?

miércoles, 7 de octubre de 2009

Una competición de sapos

El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre.

Había en el lugar una enorme multitud de gente dispuesta a vibrar y gritar por ellos

Comenzó la competición.

Pero como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era:

-¡Qué pena! Esos sapos no lo van a conseguir, no lo van a conseguir…

Los sapitos comenzaron a desistir.

Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima.

La multitud seguía gritando:

-¡Qué pena, no lo van a conseguir!

Y los sapitos estaban ya dándose por vencidos…salvo aquel sapito, que seguía y seguía tranquilo, y ahora cada vez más con más fuerza.

Ya llegando el final de la competición, todos desistieron, menos ese sapito, que curiosamente, en contra de todos, seguía y pudo llegar a la cima con todo su esfuerzo.

Los otros querían saber qué le había pasado.

Un sapito fue a preguntarle cómo había conseguido concluir la prueba.

Y descubrieron que… ¡era sordo!


Para reflexionar…

¿Consigo “hacerme el sordo” cuando intentan desanimarme?

¿Desanimo a otros en el deseo de alcanzar sus propósitos?

¿Refuerzo lo positivo o subrayo lo negativo?

viernes, 25 de septiembre de 2009

Con qué ojos miramos

Dos hombres, ambos seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama durante una hora cada tarde para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones. Su cama estaba junto a la única ventana del cuarto. El otro hombre debía permanecer todo el tiempo en su cama tendido sobre su espalda. Los hombres hablaban durante horas y horas. Hablaban acerca de sus esposas y familias, de sus hogares, sus trabajos, su servicio militar, de cuando habían estado de vacaciones...

Cada tarde, el de la cama cercana a la ventana, el que podía sentarse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto las cosas que podía ver desde allí. El hombre en la otra cama, comenzaba a vivir, en esos pequeños espacios de una hora, como si su mundo se agrandara y reviviera gracias a la actividad y el color del mundo exterior. Se divisaba desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel. Jóvenes enamorados caminaban abrazados entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes y viejos árboles adornaban el paisaje.

Como el hombre de la ventana describía todo esto con todo lujo de detalles, el hombre de la otra cama podía cerrar sus ojos e imaginar tan idílicas escenas. Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le describió un desfile que pasaba por ahí. A pesar de que el otro hombre no podía escuchar a la banda, él podía ver todo en su mente, pues el caballero de la ventana representaba todo con palabras muy descriptivas.

Pasaron días y semanas. Un día, la enfermera de mañana llegó a la habitación llevando agua para el baño de cada uno de ellos. Al descubrir el cuerpo del hombre de la ventana, observó que había muerto tranquilamente en la noche mientras dormía. Ella se entristeció mucho y llamó a los compañeros del hospital para sacar el cuerpo. Tan pronto como creyó conveniente, el otro hombre preguntó si podría ser trasladado cerca de la ventana. La enfermera estaba feliz de realizar el cambio. Cuando lo hubo cambiado, lo dejó sólo.

Lenta y dolorosamente, se incorporó apoyado en uno de sus codos para tener su primera visión del mundo exterior. Finalmente, tendría la dicha de verlo por sí mismo.

Se estiró para mirar por la ventana. Lentamente giro su cabeza y, al mirar, vio una pared blanca. El hombre preguntó a la enfermera qué pudo haber obligado a su compañero de habitación a describir tantas cosas maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le contestó que aquel hombre era ciego y que de ningún modo podía ver esa pared, y que quizá solamente quería darle ánimos.


Para reflexionar…
¿Puedo servir de ayuda a los demás en medio de mis dificultades?
¿Acepto la ayuda de quienes, desde su pobreza, se ofrecen a mí?

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La mitad de una manta

En una humilde casa vivía un hombre con su mujer, su padre y su hijo, que todavía era un bebé. El abuelo no hacía prácticamente nada, pues estaba demasiado débil para trabajar. Se limitaba a comer y a fumar, sentado a la puerta.

Entonces el hombre decidió sacarlo de la casa y abandonarlo a su suerte en las calles, como a veces se hacía, en las épocas más duras, con las bocas más inútiles.

La esposa intentó interceder a favor del anciano, pero fue en vano.

- Como mínimo, dale una manta- dijo ella.

- No. Le daré la mitad de una manta. Eso es suficiente.

La esposa le suplicó y, finalmente, consiguió convencerlo para que le diese la manta entera. De repente, en el momento en que el viejo estaba a punto de salir llorando de la casa, se oyó la voz del bebé en la cuna. Y el bebé le decía a su padre:

- ¡No! ¡No le des la manta entera! Dale sólo la mitad.

- ¿Por qué?- preguntó el padre anonadado, acercándose a la cuna.

- Porqué- contestó el bebé- yo necesitaré la otra mitad para dártela a ti el día en que te eche de aquí.

martes, 8 de septiembre de 2009

Los mil espejos

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.

Un día, buscando refugiarse del sol, un perrito logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera y, al terminar de subirlas, se topó con una puerta semiabierta; lentamente se adentró en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta de que dentro de ese cuarto había mil perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.

El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo. Luego sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando el perrito salió del cuarto, se quedó pensando para sí: “¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir muchas veces a visitarlo!”.

Tiempo después, otro perrito callejero entró en el mismo lugar, pero, a diferencia del primero, al ver a los otros mil perritos, se sintió amenazado, ya que creía que lo miraban de manera agresiva. Luego empezó a gruñir y, naturalmente, vio cómo los mil perritos le gruñían a él.

Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil perritos le ladraron también. Cuando este perrito salió de allí pensó “¡Qué lugar tan horrible es éste! ¡Nunca más volveré a entrar aquí!”
En la portada de aquella casa había un viejo letrero que decía: “La casa de los mil espejos”.

“El reflejo de tus gestos y acciones es el que proyectarás a los demás”

Enrique Mariscal

lunes, 17 de agosto de 2009

Los tres viejecitos

Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que puedan comer algo.

Ellos preguntaron: -¿Está el hombre de la casa?

-No-, respondió ella, -No está. -Entonces no podemos entrar-, dijeron ellos.

Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.

¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!

La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.

-No podemos entrar a una casa los tres juntos-, explicaron los viejitos.

-¿Por qué?-, quiso saber ella.

Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -Su nombre es Riqueza... Luego indicó hacia el otro. -Su nombre es Éxito... y yo me llamo Amor. Ahora ve adentro y decidan con tu marido a cuál de nosotros tres Uds. desean invitar a vuestra casa.

La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que le habían dicho.

El hombre se puso feliz: -¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto, entonces invitemos a Riqueza, dejemos que entre y llene nuestra casa de riqueza.

Su esposa no estuvo de acuerdo: -Querido..., ¿Por qué no invitamos a Éxito?

La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo con una idea: -¿No sería mejor invitar a Amor? ¡Nuestro hogar entonces estaría lleno de amor!

-Hagamos caso del consejo de nuestra hija-, dijo el esposo a su mujer. Ve afuera e invita a Amor para que sea nuestro huésped.

La esposa salió afuera y les preguntó a los tres viejos: -¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor, que venga para que sea nuestro invitado.

Amor se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y lo siguieron.

Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y Éxito: -Yo sólo invité a Amor, ¿Por qué también vienen Uds.?
Los viejos respondieron juntos: - Si hubieras invitado a Riqueza o Éxito, los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde sea que él vaya, nosotros vamos con él. ¡Dondequiera que hay amor, hay también riqueza y éxito!

lunes, 27 de julio de 2009

El vuelo del halcón

Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y se los entregó al maestro de cetrería para que los adiestrara. Pasados unos meses, el maestro le informó al rey de que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía lo que le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día en que llegó.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero sin resultado. Al día siguiente, el monarca pudo observar desde la ventana que el ave aún seguía inmóvil.

Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey ordenó:

- Traedme al autor de este milagro.

Su corte rápidamente le presentó a un campesino. El rey le preguntó:

- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?

Intimidado, el campesino le dijo al rey:

- Fue fácil, mi rey. Sólo corté la rama, y el halcón voló. Se dio cuenta de que tenía alas y hecho a volar.

martes, 21 de julio de 2009

La paz perfecta

Un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.

Muchos artistas intentaron. El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico. Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, él miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca.

En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido...

Paz perfecta ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?

El Rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué? "Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón.

“Este es el verdadero significado de la paz.”

domingo, 14 de junio de 2009

El corazón más bello

Un buen día, un hombre en el centro de un poblado y proclamó a gritos que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.

Una gran multitud se congregó a su alrededor, y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni manchas ni rasguños.

Sí, todos coincidieron en que era el corazón más hermoso que habían visto. Al sentirse admirado, el joven se sintió aún más orgulloso y, con mayor fervor, aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto, un anciano se acercó y dijo:

- ¿Por qué dices es, si tu corazón no es, en realidad, tan hermoso como el mío?

Sorprendido, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices, e incluso había zonas donde faltaban algunos pedazos, los cuales habían sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban grandes trozos.

La gente se sintió sobrecogida. ¿Cómo puede decir que su corazón es más hermoso?, pensaron.
El joven contempló el corazón del anciano y, al ver su deteriorado aspecto, se echó a reír.

- Debes de estar bromeando- le dijo-. Compara tu corazón con el mío. El mío es perfecto. En cambio, el tuyo es un amasijo de cicatrices y dolor.

- Es cierto, dijo el anciano, tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo. Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes, de los cuales me alegro, porque me recuerdan el amor que hemos compartido. Hubo veces en las que entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí los huecos. Dar amor es arriesgar; pero, a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza de que algún día, tal vez, regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?

El joven permaneció en silencio. Por sus mejillas corrían las lágrimas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.

El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón; luego, a su vez, arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y tapó con él la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón, que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

domingo, 7 de junio de 2009

Un relato sobre amor

Se trata de dos hermosos jóvenes que se pusieron de novios cuando ella tenía trece y él dieciocho. Vivían en un pueblito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura; tenía los ojos celestes, hermosos y maravillosos.

La historia cuenta que habían noviado con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho y él veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar a que ambos se casaran.

Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo, que tanto había ayudado en esa relación.

Y vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó hacerle un regalo que significara esto. Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un pulóver tejido tampoco la convencía, pues ya le había tejido pulóveres en otras oportunidades; una comida no era suficiente agasajo...

Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sin embargo, por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semanas antes, había ido guardando de los vueltos de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.

Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente, que él consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir. Desde chico, él guardaba ese reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita de luz, sacaba del sobre de gamuza aquel reloj, lo lustraba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a lustrar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.

Ella pensó: "Que maravilloso regalo sería esta cadena de oro para aquel reloj." Entró a preguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperar tanto.

Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario para esto. Entonces pensó en trabajar, pero no sabía cómo; y pensó y pensó, hasta que, al pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: "Se compra pelo natural". Y como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar.

El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cadena y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera:

- Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, ¿usted me lo compraría?

- Seguro - fue la respuesta.

- Entonces en tres días estaré aquí.

Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a su casa. No dijo nada.

El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo.

Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de tomar el dinero, se dirigió a la joyería. Compró allí la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar.

A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba su pelo y ella no quería que él se diera cuenta de que se lo había cortado. Ya habría tiempo después para explicárselo.

Él llegó. Se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. La caja contenía dos enormes peinetones que él había comprado... vendiendo el reloj de oro del abuelo.

El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia.

sábado, 16 de mayo de 2009

A sacudirse...

Un día, el burro de una campesina se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras la campesina trataba de averiguar qué hacer. Finalmente la campesina decidió que el animal ya estaba viejo, el pozo estaba seco, y necesitaba ser tapado de todas formas y que realmente no valía la pena sacar el burro. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarla. Todos cogieron una pala y empezaron a tirar tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.

Luego para a sorpresa de todos, se aquietó. Después de unas cuantas paladas de tierra, la campesina finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio: con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble...

Se sacudía la tierra y daba un paso hacia arriba. ... mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animal, el se sacudía y daba un paso hacia arriba. Bien pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde del pozo y salió trotando...

La vida va a tirarte tierra, todo tipos de tierra... El truco para salirse del pozo es sacudirse y dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Nosotros podemos salir de los más profundos huecos, si nunca damos nuestro brazo a torcer si realmente queremos salir. Sacudirse y dar un paso hacia arriba...Ese es el secreto. Sin olvidar nunca que para ser feliz tienes que: Liberar el corazón del odio, liberar la mente de preocupaciones, vivir sencillamente, dar mas, esperar menos, tener esperanza, y sacudirse...

EN ESTA VIDA HAY QUE SER SOLUCIÓN, NO PROBLEMA.

sábado, 18 de abril de 2009

La fábula de la oruga

Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol.

Muy cerca del camino se encontraba un grillo. - ¿Hacia donde te diriges?-, le preguntó. Sin dejar de caminar, la oruga contestó: - Tuve un sueño anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.

Sorprendido, el grillo dijo mientras su amigo se alejaba: - ¡Debes estar loco!, ¿Cómo vas a llegar hasta aquel lugar? Si eres una simple oruga! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó.

Sus diminutos pies no dejaron de moverse. De pronto se oyó la voz de un escarabajo: - ¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño? Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante: - Tuve un sueño y deseo realizarlo, subir a esa montaña y desde allí contemplar todo nuestro mundo. El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo: - Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una tarea tan ambiciosa. Él se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir: - ¡No lo lograrás jamás!- le dijeron, pero en su interior había un impulso que la obligaba a seguir.

Ya agotada, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. - Estaré mejor -, fue lo último que dijo, y murió.

Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta.

Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría su sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.

Dios nos ha creado para realizar un sueño, vivamos por él, intentemos alcanzarlo, pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizá necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas y entonces, con otro aspecto, con otras posibilidades y con esfuerzo, lo lograremos.

EL ÉXITO EN LA VIDA NO SE MIDE POR LO QUE HAS LOGRADO, SINO POR LOS OBSTÁCULOS QUE HAS TENIDO QUE ENFRENTAR EN EL CAMINO.
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