sábado, 17 de mayo de 2008

Sala de estar...

El otro día "navegando" por internet, encontré esta reflexión...es, en mi opinión, un poco fuerte, pero al fin y al cabo es la realidad, la cruel y dura realidad.

En mi casa hay un agradable salón comedor. Me siento tranquilamente, voy cogiendo una postura cómoda y enciendo un cigarrillo; sí, lo sé, debería dejar de fumar.

Abro los ojos. Una quinceañera se echa a la calle y se dedica a la prostitución, dos cincuentones la solicitan ansiosos. A alguien le han dado un navajazo y tiene la cuchilla metida hasta el mango, se ha caído al suelo, la sangre le brota a borbotones, un "cabeza-rapada" le da una patada en la cara. Empieza a babear saliva espumosa. Se oyen sirenas que se acercan y un frenazo chirría sobre el pavimento. En el último piso están torturando a un desgraciado, los secuestradores le amenazan con risotadas ficticias y con precisas corrientes eléctricas. Los alaridos de la victima se oyen por la ventana. Apago mi cigarrillo y me sirvo un coñac.

Un helicóptero vigila las carreteras, pero en la semioscuridad del anochecer acaba estrellándose contra unas chimeneas abandonadas. La explosión despide a sus ocupantes hechos dos antorchas de fuego. Un coche que huye a ciento ochenta se sale de la calzada, y se incrusta contra una viga que lo atraviesa hasta el maletero, los cuerpos de sus ocupantes están despedazados. Una mujer comparte una rayita de coca con su acompañante, comienza la diversión, al momento se revuelcan sobre la cama. Enciendo un segundo cigarrillo (con lo malo que es para el resfriado...).

Disparos de ametralladora atraviesan el pecho del mercenario a sueldo y comienza a desangrarse colgado de una alambrada de espinos. Dos jóvenes bailan en la discoteca, acaban de conocerse, poco más tarde retozan desnudos en el asiento de atrás del coche. Dos matones acechan a un peatón, de un tiro le destrozan la cabeza, los sesos desparramados saltan hacia mí, me encojo ante las salpicaduras. Un violador amordaza a su víctima y consuma su agresión. Un ladronzuelo huye por el tejado de la casa de enfrente, resbala y cae estrellándose contra la acera. Un amante entra en la casa, se despoja del traje de calle y aprovechan que el marido de ella no está. Un drogadicto agoniza caído de bruces contra el Water de la gasolinera. Una alumna suspendida y rechazada por su joven profesor se ha ahorcado en la cocina. Con silenciador y puntería, han reventado a un homosexual en el pasillo.

En el salón-comedor apago la colilla y vacío lo que me queda del coñac, no pasa nada, sólo estoy viendo la tele.

3 comentarios:

Javi (Cachap) dijo...

Pos si, es bástate lamentable que estemos desensibilizados de esta forma, de que oigamos una sirena de ambulancia por la calle y ni tan siquiera reaccionemos con un poco de susto, pero es que en esta vida pasan tantas cosas malas que no está a tu alcance el poderlas solucionar directamente, que si nos tendríamos que poner en la cabeza todo lo que pasa en el mundo no podríamos vivir.
Pero bueno yo pienso que es la sociedad en general la que tenemos que cambiar, pero eso es muy difícil mientras el que mande en este mundo sea el billete de la cartera. Claro que pensar en otro tipo de mundo igual es un poco utópico.

Eli dijo...

Yo ya se que no somos súper héroes, y que hay cosas que no podemos solucionarlas pq no están a nuestro alcance...Pero es muy triste que nos estemos volviendo inmunes ante tanta violencia...es lamentable, que encendamos la tele y que al ver las desgracias que pasan en el mundo, simplemente cambiemos de canal para poder cenar tranquilos...y es que ya lo dice el dicho: ojos que no ven, corazón que no siente!!

porri dijo...

Demasiadas vacaciones, y nada de súper héroes. La solución es que no hay solución.

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