lunes, 17 de marzo de 2008

¿Tienes tiempo para mí?

Papi ¿Cuanto ganas? Dijo el pequeño con voz tímida fijando sus expresivos ojos en su agotado padre que llegaba del trabajo.

"No me molestes, hijo ¿No ves que vengo muy cansado?” ”Pero, papi. Dime por favor ¿Cuanto ganas?" Insistió. "24 pesos al día". Respondió el hombre irritado para quitárselo de encima.

El niño se cogió su monedero y le dijo: "Papi, ¿Me prestas 12 pesos? El padre se enfureció y tratando con brusquedad al niño, le dijo: "Así que para eso querías saber cuanto gano. Vete a dormir y no me molestes, muchacho aprovechado".

Ya había caído la noche cuando el padre se puso a meditar sobre lo ocurrido. El incidente le hizo sentirse culpable. Tal vez su hijo quería comprar algo... Había estado muy ocupado en el trabajo últimamente y no estaba al tanto de los acontecimientos del hogar.

Queriendo descargar su conciencia dolida, se asomó a la habitación del pequeño. "Hijo ¿Estás dormido?" El niño abrió los ojos a medias. "Aquí tienes el dinero que me pediste. ¿Para que lo querías?" El niño metió la manita debajo de su almohada y sacó varios billetes arrugados. Es que quería completar. ¿Me vendes una hora de tu tiempo?

4 comentarios:

José Antonio dijo...

Realmente es una historia tan bonita como triste. Es un corto relato pero un gran testimonio de un niño que se siente abandonado. Desgraciadamente no es una narración aislada, no es un suceso esporádico, no, no es así, infelizmente. Tanto el ritmo de vida actual como el progresivo aumento del coste de la misma, nos obliga a, paradójicamente, dedicar más tiempo a "ganar dinero", tanto a hombres como a mujeres, para nuestras familias que a ganarnos el amor de los nuestros. Es triste pensar que el tiempo dedicado a un hijo o una hija llegue a tener precio.

Eli dijo...

Gracias José Antonio por escribir un comentario.
Tienes toda la razón, “es muy triste pensar que el tiempo dedicado a un hijo llegue a tener precio”, pero desagraciadamente, en algunas familias, esto es así; y cada vez que pienso en esos niños…¡¡¡Uff!!!SE ME CAE EL MUNDO ENCIMA.
En fin, esperemos que cuando seamos padres, nuestros hijos no tengan que ahorrar para poder pasar un ratito con nosotros.

Javi (Cachap) dijo...

Es una lastima que el refrán: el dinero no da la felicidad, no sea del todo cierto. Puede ser que no de la felicidad, pero cada día es mas dificil conseguirlo aunque solo sea para sobrevivir y poder ser feliz.

Un cuento muy bueno para reflexionar sobre los intereses de las personas.

breixo g.l dijo...

no entiendo nada

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